Soy psicólogo, pero también soy esposo.
Y soy padre de una hija que no llegó a este mundo, pero que vive, y profundamente, en mí.
Acompañar a otros en su dolor ha sido parte de mi vocación; sin embargo, escribir este libro nació desde mi propia herida.
Una herida silenciosa, íntima, que reconfiguró mi forma de mirar la vida, el amor y la paternidad.
Durante años, he caminado junto a personas que han perdido, que han amado sin poder tener, que han guardado duelos en lo más hondo del alma. Ellos me enseñaron que no hay pérdida pequeña cuando se ha amado de verdad, y que lo que no se nombra … duele en silencio.
Este libro fue mi manera de nombrar.
De mirar de frente una ausencia y traducirla en vínculo, en palabra, en gesto de amor eterno.
Aquí no encontrarás fórmulas ni respuestas cerradas.
Solo un acompañamiento amoroso, una invitación a integrar lo vivido y un puente hacia lo que muchas veces no se dice … pero sí se siente.
Gracias por permitirme compartir contigo este tramo del camino.
Gracias por honrar también a quienes, aunque no están en brazos, habitan para siempre en nuestro corazón.
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