La comunicación, el medio por el cual los seres humanos nos conocemos, amamos, perdonamos; resulta ser más difícil de lo que creemos. Por esta razón, debemos tomarla con la seriedad que requiere. La verdadera comunicación es la efectiva, aquella en donde el mensaje llega sin distorsión y produce retroalimentación. Para lograrlo, también es importante el equilibrio emocional al que se llega desarrollando nuestro mundo interior, reforzando nuestra autoestima. Así, podremos comunicarnos sin poses o sin tratar de construir un personaje que no tiene nada que ver con nuestra realidad. Un claro ejemplo de esto es la actual situación política que se complica cada vez más por no hablar claro o por dejar el mensaje a la especulación.